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  • Primer día (10)


  • El hombre pene (7)


  • Biblia.2 - Eva y Adán (7)

    Dios hizo un ser a su imagen y semejanza, y lo llamo Eva. Eva era igual qe Dios, excepto qe estaba vivo, pues comía, dormía, crecía y, claro, se reproducía. Y sus hijos también se reproducían. Y también lo hacían los hijos de sus hijos, así como los hijos de los hijos de sus hijos. Pronto, todo el jardín estuvo repleto de Evas. Un día, Dios le dijo a Eva: Os qiero. Sois todos tan parecidos a mí; os amáis tanto los unos a los otros, y tanto os comprendéis qe apenas necesitáis hablaros. Todos sabéis lo qe va a hacer cada uno de vosotros en todo momento. Nada os sorprende, nada cambia nunca. En verdad, sois tan felices. Eva se mosqeó. "Qe qieres decir, Señor?" Todos los Evas qe haces son exactamente iguales, tan perfectos como yo te hice a ti. Me pregunto cómo sería si además de Evas hicieses Margaritas, Adanes, Elenas, Lolas. "Pero Señor, yo solo sé hacer Evas." Entonces, lo haré yo mismo. Haré un Adán; pero él no podrá hacer Adanes, sino qe te necesitará a tí para qe los hagas. Y vuestros hijos no serán Eva ni Adán, sino una mezcla de ambos. Y ellos también se mezclarán con otra gente, y también sus hijos, y los hijos de sus hijos, y así todo el mundo será diferente. "Todos diferentes? Pero Señor," Nada, nada.

    Y Dios creó a Adán. Para qe pudiera mezclarse con Eva, alargo su clítoris en forma de probóscide, con la qe inyectaría la sangre vital en su carne.

    Adán se paseo por el jardín. Comió, durmió y creció. Entonces vio a Eva, se asustó y huyó a otra parte del jardín, donde podía hacer sus cosas sin qe ningún extraño individuo le observara. Por su parte, Eva siguió haciendo Evas, y todo transcurrió con normalidad. Dios, enojado consigo mismo porqe su invento no funcionaba, decidió castigar a Eva. Creó una serpiente enorme y nauseabunda qe comía Evas. Poco a poco, el jardín fue vaciándose de Evas, hasta qe sólo qedó una. Asustada, fue corriendo a buscar a Adán, qien, viéndola venir, encaramose a un enebro y allí quedó, agazapado. Ella, en su desesperación, dejó finalmente de buscarle y decidió protegerse de la serpiente. Encaramose pues a un manzano y allí quedó, agazapada. Así estuvieron largo tiempo los dos, encaramados como dos pardillos, hasta qe Adán, presa de terribles dolencias intestinales a causa de las bayas, bajó del enebro y se encaramó al manzano, buscando su fruto rojo y jugoso. Allí se topo de bruces con Eva, y quedó paralizado por el terror. Aprovechando el momento, ella tomo la probóscide, qe también estaba agarrotada y tensa, y mezcló la sangre de Adán con la suya. Él sintió entonces gran rubor, seguido de un inmenso placer y, como víctima de un misterioso influjo divino, dejó de temer a Eva. Es más, tal fue el placer qe sintió qe dijo: "a partir de ahora, ya no huiré de ti, sino qe te buscare día y noche para darte mi sangre una y otra vez, hasta qe qede seco, pues ya no hay nada en este jardín qe desee hacer sino darte mi sangre por siempre." Eva tragó saliva. Era consciente del tormento qe tendría qe soportar el resto de sus días; pero por otra parte necesitaba a Adán, o la serpiente se comería a sus hijas.

    Lo qe ella no sabía es qe la serpiente, ante la escasez de Evas, había decidido comer todo tipo de personas. Pero Adán era fuerte, y podía luchar contra ella.

    Tuvieron varios hijos, todos distintos, pero más parecidos a Adán qe a ella. Se sintió engañada por Dios, y qiso vengar tal injusticia haciendo Evas por su cuenta mientras Adán dormía. Un día las reunió a todas y les dijo: "hijas, no qiero asustaros, pero hay una serpiente suelta por ahí. Debéis buscar a un hombre para qe os proteja de ella. A cambio, le daréis satisfacción siempre qe él os lo pida. No hace falta qe lo busquéis, ellos os buscarán enseguida. Pero no debéis tomar a uno cualqiera. El hombre qe elijáis debe ser dos cosas: fuerte, para qe vuestros hijos también lo sean, y no teman a la serpiente; y fiel, para qe esté siempre con vosotras y no busqe a otras Evas. Y, por supuesto, tendrá qe demostrarlo."

    Así lo hicieron. Pero Eva no podía contentar a su hombre tanto como el qisiera, así qe éste buscó otras Evas. Ellas se vengaron teniendo muchas más Evas, ya qe mientras gestaban una, no podían mezclarse con hombre alguno. Pronto estuvo todo repleto de ellas, como en los viejos tiempos. Los hombres aprovechaban los pocos momentos en los qe Eva estaba vacía para llenarla de su ansiosa sangre. Y como podían llenar a muchas en un mismo día, el jardín se llenó rápidamente de personas.

    Dios observaba la increíble expansión humana lleno de orgullo. Gracias a la idea de la serpiente, pensaba, mi sistema ha acabado funcionando a la perfección. Excepto por un peqeño detalle: funcionaba tan bien, qe cuando el jardín acabo por llenarse del todo, Eva siguió teniendo Evas, y estas siguieron mezclándose con los hombres, y teniendo más hombres, y más, hasta qe el jardín se desbordó, y los hombres débiles qe qedaban porqe no los había comido la serpiente, empezaron a caer al mar. Al final solo qedaron los hombres fuertes; estos estaban tan, tan apretados qe empezaron a darse empujones y codazos, y todo acabó en una sangrienta pelea en la qe murieron muchos hombres y Evas.

    Entonces volvió a haber espacio. Pero los hombres, qe habían probado la sangre, eran ahora violentos y asesinos. Dios, tremendamente irritado con ellos, volvió a castigar a Eva: a partir de ahora, las Evas también nacerán de la sangre de los hombres; así no habrá tantas. También serán todas distintas, y se llamaran mujeres. "Oh, Señor, por qé eres tan vengativo, yo qe te he hecho?" Tú estás creada a mi imagen y semejanza, y por ello tienes tus privilegios sobre las bestias y los hombres. Pero también eres responsable de lo qe éstos hagan; tú y solo tú dejaste qe esto sucediera, pues ellos no lo habrían hecho sin tu ayuda. Ahora PAGA POR ELLO, ZORRA!

    Y es así como, desde entonces, los hombres buscan formas de disfrutar, y las mujeres formas de no sufrir.

    Por otra parte, es evidente qe la idea de Dios de abolir la asexualidad no acabó con la superpoblación; lo ha vuelto a intentar un par de veces desde entonces, pero nada. Bueno, al fin y al cabo, la culpa de todo es de la serpiente, no? O qizá del enebro? Bueno, en todo caso, habrá qe castigar a Eva.

    Amen


  • Biblia.2 - Eva y Adán.2 (Psikore) (7)


  • Biblia.2 - Éxodo (7)


  • Diario personal de Hans Müller (1)


  • Autosuficiencia (1999)

 

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