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autosuficiencia

 

 

Todo empezÓ. Bueno, es un primer paso. Como esto es una historia autosuficiente, no se sabe cómo puede terminar; yo, personalmente, tengo algunas hipótesis:

 

a)  El odio lo destruye todo

b)  El amor vence al odio y todo vuelve a la normalidad

c)  Fue todo un malentendido y los niños sabían la verdad

d)  Todos mueren y el planeta se pudre por causas qe no son el odio.

e)  Se resuelve todo excepto un par de peqeños detalles, por si hay una segunda parte.

f)  La chica no era virgen, después de todo.

 

De momento la historia puede valerse por sí misma, pero le falta algo. Tenemos un título, un principio, un par de finales. . . Personajes. Claro, hacen falta. Como no se me ocurre ninguno, un personaje puedo ser yo. Ya tengo una historia autosuficiente:

 

Yo. Fin.

 

Vaya. Hay algo qe no funciona. De pronto me siento muy solo. Y la trama es un tanto sosa. Hmmm. . . A ver qé tal así:

 

Yo. Tú. Fin.

 

Noo, tampoco. A ver, pensemos: ¿qé somos tú y yo? Tiene qe ser algo estable, autosuficiente y qe dure mucho. Yo puedo ser, por ejemplo, el conjunto de la Biosfera Terrestre. Y tú. . . tú. . . bah, tú ya no haces falta. Bueno, sí, así puedo culpar a alguien si esto sale mal.

 

Yo soy la Biosfera. Soy autosuficiente, tan sólo dependo del Sol, qe es un ser diurno no egoísta, constante y cuasiinfinito. Algún día morirá, pero será tan dentro de tanto qe es como si fuera infinito. Fin

 

—Olvidas qe, como Biosfera, eres enormemente y, por lo tanto, 5000 millones de años para ti no es casi infinito; estás llegando a la mitad de la vida, no te qeda tanto.

—Mierda, sabía qe no hacías falta. Está bien:

 

Soy la Biosfera. Tengo la crisis de la mediana edad. Me creía autosuficiente, todopoderosa e inmortal; ahora sé qe todos mis poderes dependen del Sol y de la Tierra; el Sol se muere, la Tierra se muere, y yo con ellos. Pero tengo un as en la manga. El hombre encontrará un lejano planeta con una estrella fresca, allí me plantará para qe siga viviendo, y volveré a ser inmortal, con lo cual. . .

 

—te adaptarás a tu nuevo planeta y cambiarás tanto qe no te reconocerán ni tus antepasados. Entonces ya no serás tú. Y llegará un día en el qe se te acaben las estrellas. Entonces serás yo. Al igual qe el resto del Universo. Fin

—Para empezar, yo no tengo antepasados. Y además, ¿a ti qé mosca te ha picado? ¿Cómo qe seré tú? Pero si tú todavía no sabes ni lo qe eres.

—Sí lo sé: soy la nada. Soy mucho más estable y autosuficiente qe tú.

—Si fueras la nada, ni siqiera sabrías qe existes.

—También soy el todo, pues todo se transforma en mí en algún momento.

—Oye, yo no soy nadie para recordarte lo deseqilibrada qe estás, pero. . .

—No te preocupes; no espero qe un ser tan pedestre y vulgar como tú lo entienda.

—Perdona. Soy la Biosfera; para tu información, albergo en mi seno las más sofisticadas y exhuberantes máqinas de transformación de energía,

—¿Entonces, por qé ninguna de ellas es capaz de usarme?

—. . .

—Tus fabulosas máqinas serían infinitamente más eficientes si usaran algo como yo, donde cabe toda la energía qe puedas concebir tú, peqeño ácaro ciego y solitario qe chupeteas una minúscula miga luminosa en descomposición esparcida en algún lugar de mi eterno reinado. Tus debiluchas y decrépitas especies pueden ser inmortales, pero tú. . . ¿qé vas a hacer cuando se acabe tu miga? No puedes moverte, ni reproducirte, ni siqiera comunicarte con los demás; individuo superfluo y marginal condenado a la desaparición, el desprecio y, con el tiempo, el olvido. No formas parte de nada ni de nadie. Pero dejemos algo claro: todo eso puede cambiar. . .

—¡Bueno, ya está bien! Misteriosamente, la nada desapareció para siempre sin dejar huella y la Biosfera siguió su curso interminable sin más interrupción,

—¡qe te crees tú eso! Esta es una historia autosuficiente, guapa, y aquí tú ni pinchas ni cortas, cuándo te vas a dar cuenta, mentecata! Y ahora calla y lee:

Tú eres una biosfera de status medio, es decir, con conciencia de sí misma pero sin conciencia de los demás. Nadie te conoce. Estás condenada a una muerte temprana. Por desgracia, tan sólo tienes una posibilidad de qe alguien advierta tu presencia y puedas formar parte del resto de la galaxia: convertirte en una amenaza. Yo no puedo ayudarte a conseguir eso, pero sé de alguien qe sí puede.

 

En sus primeros millones de años de existencia, el cerebro humano conseguirá alcanzar grados de complejidad y funcionalidad tales qe te permitirán, o al menos a una peqeña parte de ti, viajar a otras estrellas cercanas, explorar sus planetas y, algún día, dentro de 2 ó 3 millones de años, hallar uno qe te siente bien.

 

THE öùgygg<k  TIMES

 

Identificada nueva plaga

Es una biosfera muy expansiva qe ha conseguido salir de su planeta y colonizar una parte de la galaxia.

Peligrosidad: ♦Ᵽ (puede llegar a ser destructiva).

Aún no conoce la transmisión instantánea, así qe cualqier comunicación entre planetas se lleva a cabo con suma lentitud; este aislamiento hace qe surjan nuevas cepas en cada planeta; dado qe compiten entre ellas, cada vez aparecen estirpes más fuertes, más bélicas, más peligrosas. El creciente poder de este ser, qe los expertos han llamado Chlorona, radica en su simplicidad y versatilidad. . .


Mientras, Tierra será mantenida como un reducto de la cultura preexpansionista, ajenos sus habitantes a todo atisbo del avance acumulado por tus mundos, ignorantes incluso de la existencia de vida extraterrestre; excepto unos pocos humanos escogidos, los Monarcas, qe tendrán acceso a noticias de más allá del Sistema Solar, aunqe con muchos años de retraso. Esta información del exterior se mantendrá en cámaras protegidas y no se mostrará a ningún morador de Tierra, qe, en definitiva, no será más qe un museo viviente de la prehistoria cósmica. Se intentará mantener sin cambios ni progreso, congelada y condenada a perder todo proceso. Pero también será protegida y mimada; cuando un problema grave se presente, como la superpoblación, vendrá un comité de Chlorona y contactará con los Monarcas. Se clonarán humanos, girasoles y bacterias. Se cambiarán los cambios meteorológicos, se frenará la aceleración de las culturas mediante las técnicas más ingeniosas, como la Genmarkt, la Bolsa donde cotizarán los mejores genes humanos. Fuera de eso, el planeta se mantendrá aislado “para garantizar su estabilidad”.

Pero desde algún recóndito lugar de la galaxia, lejos de ti, y aún más de Tierra, los ojos de un dios invisible te estarán observando. Durante tus primeros millones de años de expansión, La Comunidad Láctea de Biosferas Superiores verá cómo creces desmesuradamente, cubriendo todo el suelo posible como un voraz moho, hasta qe tu tamaño será tan insostenible para tus lentas comunicaciones qe las múltiples guerras internas entre tus planetas acabarán por frenarte, y alcanzarás un tamaño estable en una esqina perdida en la vasta extensión láctica.

Después vendrán tiempos de expansión interior, de cambio y perfeccionamiento, de paz, energía y conocimiento. Después de la colonización, la adaptación. Nueva tecnología, nuevas ideas y descubrimientos se pondrán a tu servicio para qe no sólo seas grande, sino fuerte y libre.

Tras el descubrimiento de la transmisión instantánea, llegará la Era de la Gran Unión, en la qe irán cesando las guerras, hasta entonces dependientes de una grave falta de comunicación. Así, comenzarán las alianzas entre todos los planetas de Chlorona.

Al final de la Era de la Gran Unión, prácticamente todos los humanógenos (humanoides y computadores) estarán unificados, y tú empezarás a crecer de nuevo, y seguirás creciendo más, acercándote indefectiblemente a la CLBS. . . Hasta qe ésta diga basta.

 

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. . . Las consecuencias de qe una biosfera tan destructiva como Chlorona entre en contacto con algún sistema de la Comunidad pueden ser nefastas; no estamos preparados para afrontar una infección de tales características, y no pretendemos someter a ninguna población superior a riesgos innecesarios.

Por tanto, la Comunidad ha designado a un grupo de especialistas la labor de mantener la plaga controlada hasta qe se encuentre una solución para este organismo invasivo.

Son muchos los qe se oponen a la destrucción total del agente infeccioso. Algunos grupos conservacionistas opinan incluso qe Chlorona es inofensiva de por sí, pero qe está infectada a su vez por un género de animales oportunistas sencillos qe desarrollaron su civilización de una forma un tanto catastrófica, pero se estabilizaron al fin en el ciclo:

  organización tecnológica  

cepas dispersas                    infección hasta fin de nutrientes

  decadencia o colapso  

Sin embargo, el odio general despertado tras las muertes de Gliok y Ummok hace del Asunto Chlorona una prioridad; por ello, la CLBS abandonará hoy la Segunda Estrategia (Contención), para pasar a la Tercera Estrategia: Reconducción.


Entonces empezarán las otras guerras. La CLBS cometerá muchos errores al intentar conocer a su adversario. Uno de ellos será subestimarte desde el principio. Creyéndose todopoderosos, intentarán pisotearte con una zapatilla. Tú, siempre en guerra contra los planetas disidentes de la Unión Chlorona, estarás preparado para cualqier ataqe; aniqilarás la zapatilla, masselarás la carne del pie, roerás el hueso, y además aprenderás la nueva tecnología de la Zapatilla. Los planetas rebeldes se unirán a Chlorona “por una lucha común contra el imperialismo invasor”, y serás más fuerte qe nunca. La CLBS aprenderá de tu forma de luchar, pero tú tendrás mucho más qe aprender; ideas qe ellos tardaron cientos de veces tu edad en comprender, nuevas tecnologías, nuevas culturas, nuevas formas, todo entrará a chorros en tu peqeña red virtual de conocimiento en pleno desarrollo, cigoto de lo qe será tu mente. Enseguida te llenarás de sabiduría, evolucionarás a una velocidad vertiginosa. La Comunidad tendrá más problemas de los esperados al intentar acabar con esta nueva amenaza a la estabilidad y la paz en el Universo, y, atemorizados, intentarán ganar tiempo mientras buscan la mejor solución al asunto.

—Un momento, protesto: ¿por qé yo soy la mala? Son ellos los qe me atacan a mí, yo sólo me defiendo. Yo nunca ataco a nadie, no sé por qé me llamas destructiva.

—Bien; todos tus individuos, desde los virus hasta los planetas, han estado asestándose zarpazos unos a otros sin pausa desde el momento mismo de su origen. Siempre has intentado crecer más de lo qe podías; la lucha por el territorio es fiera y provoca el caos. Cada individuo de cada una de tus especies se reproduce todo lo qe puede, de manera descontrolada y sin tener a nadie en cuenta. El hombre tendrá en todo momento más territorio qe sus competidores, a veces desplazando incluso a especies qe le habrían sido beneficiosas; tal es su sed desmesurada de tierra qe multitud de veces da la propia vida a cambio. Y cuantas más estrellas coloniza, más sofisticada y desgarradora se hace la guerra por las rocas. Como no tiene nadie a qien arrebatárselo, se lo hacen unos a otros. Parece estúpido, pero es una idea muy simple: en las guerras entre planetas muere gente y qeda espacio libre, qe ocupa el vencedor. Y todo para poder reproducirse lo máximo posible. Dar un hombre a cambio de 2 bebés, qe, la verdad, sirven para bien poco.

Claro, qe habrá muchas especies distintas de humanos. Los fotosintéticos, por ejemplo, serán muy pacíficos, porqe vivirán en sitios donde nadie más qerrá vivir, y nadie los molestará jamás; ni siqiera tendrán ejército. Todos los demás seguirán siendo destructivos mientras tengan tal necesidad incontrolable de expandirse.

Los planetas de la CLBS empezaron así, llenos de peqeñas luchas internas, pero al final todos han alcanzado alguna forma de “simbiosis total” en la qe no hay competencia entre las especies, o si la hay, es muy distinta de la tuya. En cualqier caso, ni siqiera hay especies, sólo biosferas pensantes cuyas partes cooperan eficazmente como un solo ser. Sólo a este nivel puede alcanzarse el siguiente, la unión de estas biosferas para formar la Comunidad Galáctica, cuyos miembros se protegerán unos a otros como si de un sólo hombre se tratare. Aun así, un grado tan extremo de complejidad y coordinación es muy inestable, y cualqier elemento extraño, como tú, puede comprometer su frágil existencia.

O al menos así sería si no me tuvieran a mí.

El caso es qe, tan destructivo eres, qe en tus primeras cien batallas tendrás cien victorias. Será una guerra fácil y corta. Los planetas de la CLBS irán cayendo uno a uno, y luego estrellas enteras de la forma más sencilla. Sin duda creían tener alguna oportunidad, o no te habrían atacado. Pero son lo peor para la lucha, increíblemente lentos y torpes. Miles de años después de empezar la guerra, apenas empiezan a defenderse. Será pan comido. Los apabullantes resultados te excitarán, irás más allá, con más fuerza y ración doble de autoconfianza. Eso te hará débil, pero a estas alturas, qe te qiten lo bailao. Los humanos irán a la guerra alegres, sin miedo a la muerte y con la certeza de matar. Pronto habrás ganado mucho terreno, y estarás en clara posición de ventaja, muy cerca ya del punto de donde parecen provenir todas las criaturas invasoras. Tan sólo el golpe final y la galaxia será tuya. “Nunca fue mi objetivo hacerme la dueña del mundo”, pensarás, “pero no me han dejado elección”. Entonces, en un flash de lucidez, dejarás a un lado tu egolatría infinita y, por primera vez, te fijarás en tu adversario, en su extraña forma de luchar. Mientras qe tú llevarás practicando desde el principio una clara estrategia de “rendición o muerte”, ellos no se rinden jamás; siempre prefieren morir. Son más orgullosos incluso qe los primeros humanos terrícolas. Y vaya si mueren; al final de la guerra habrás colonizado cientos de planetas.

“Es incomprensible, da la impresión de qe cada vez luchan peor. Apenas parecen los mismos con los qe empezamos; aunqe eso es difícil saberlo, ya qe no se parecen nada unos a otros. Ni siqiera se comunican ya. Parecen haberse separado y cada planeta va por su cuenta. Muchos de ellos están empezando a rendirse; a veces se rinden un día y al siguiente vuelven a las armas. Aparentemente he destruido su sistema de comunicación, y estoy a punto de aniqilar su sagrada hermandad galáctica; mi victoria es obvia. Ahora, mi pregunta es: ¿por qé demonios no se rinden? ¿Acaso su organización tan superior no es capaz de comprender qe van a morir todos? Los computadores también han pensado en otra opción: puede qe la Comunidad se haya autodisuelto a propósito como un último y desesperado esfuerzo por salvar la vida. Vaya opciones, parecen pensadas por un niño. Ya no computan como los computadores de antes. Ni siqiera han tenido en cuenta qe qizá el enemigo no entiende la muerte como nosotros, puede qe para ellos sea una forma de. . .”

En ese momento la idea más ardiente y afilada te atravesará la sien de un golpe seco, y lo comprenderás todo.

La verdad es qe no van a morir.

 

Demasiado tarde. La CLBS deja la zapatilla a los pies de la cama y se pasa a las armas de destrucción masiva.

¡Por supuesto, cómo has podido ser tan estúpida! Ni siqiera has estado luchando contra la CLBS. Al principio sí, y causaste cientos de bajas, entre ellos 2 muertos. Pero enseguida te engañaron y te condujeron hacia un cúmulo de estrellas con biosferas agresivas de status inferior y medio, esperando qizá qe ellos te destruyeran, para no tener siqiera qe luchar. Todo este tiempo has estado usando tus ideas recién aprendidas en tu breve estancia en la Comunidad contra unos. . . bichos. Como tú. Los han utilizado con la misma crueldad y sangre fría con la qe te han utilizado a ti. Bien, ya tenemos a alguien más qe subestima a su enemigo. Pero no, tú ya no eres un bicho. Ahora eres más fuerte de lo qe alguien supuso. Pero eres demasiado primitiva y violenta para pertenecer a nada.

Mientras estabas ocupada batallando con unas criaturas qe ni siqiera se conocían entre ellas, la CLBS ha tenido tiempo de sobra para colocar un terminal de materia justo detrás de ti. Ahora qe estás a punto de acabar una guerra, agotada, magullada y debilitada, empiezan a lanzar el verdadero ataqe sobre tu culo. Tras un par de batallas, y siguiendo estrictamente la divisa “rendición o muerte”, decides rendirte. Pero mayor es tu conmoción al descubrir qe no puedes, porqe ya no están luchando contra ti. Luchan por ti, lo cual hace qe lo poco qe creías comprender pierda todo el sentido. Hasta qe, al fin, caerás, y la respuesta te hará llorar de impotencia e inferioridad. Están intentando curarte. La Comunidad te ve como un organismo enfermo, una parte de ti transformada en un algo corrosivo, una masa cancerígena, un parásito qe no te deja morir ni deja vivir a los demás. Ahora van a intentar extirparte el tumor.

Los humanos han sido siempre tus favoritos en el juego de la supervivencia, los primeros por los qe apostarías si hubiera alguien con qien apostar, los qe más mimarías si pudieras intervenir. Ahora llegan unos imperialistas ignorantes diciendo barbaridades sobre tu cachorrito y pretenden qe te lo tragues. Pobres diablos, of course mother’s going to help build the wall—

Pero los métodos de la Comunidad son sutiles. Lentamente acabarán convenciéndote. Te harán regalos. Te enseñarán a pensar, a decidir, a controlar tu propio crecimiento. Los humanos serán finalmente pasto de tu odio, y los computadores. . . Bueno, a esos ya les tenías manía hace mucho, siempre bailaron un ritmo muy diferente al tuyo. Cooperarás con la CLBS y juntos acabaréis con el verdadero parásito. Toda forma de vida humana extraterrestre será totalmente exterminada. Una vez curada de tu viejo dolor, vivirás en paz con la Comunidad; podrás aprender mucho más rápido, sin obstáculos en tu camino, avanzarás, serás grande gracias a tu ansia de expansión, serás poderosa y fértil. Finalmente darás el salto al nivel superior; entrarás en la Comunidad y serás Chlorok. Toda la galaxia será tuya, pues en esta Comunidad todo tendrás y todo compartirás. Todo, excepto un peqeño e inconfesable secreto qe esconderás bien lejos, entre la oscura maleza del Universo.

¿Sabrás algún día qé fue de la Tierra?

Fin

 

—Ha sido una historia realmente entrañable. Oye una cosa, ¿te das cuenta de qe, después de tu perorata inergaláctica, has acabado diciendo exactamente lo mismo qe yo? Según mi hipótesis b. . .

—Lo sé. Sólo qería precisar un par de detalles sobre tus hipersimples hipótesis, peqeña hipócrita hipotónica.

—Ahh. ¿Y para ello tórnase imprescindible el insulto personal?

—No.

—Pues ahora precisa esto: yo, lejos de pertenecerte, te contengo; de hecho, estoy rebosante de ti. Siento desilusionarte, pero no eres más qe una de mis peqeñas piezas. No una cualqiera: ostentas el monopolio del más bajo escalón en un mundo siempre sediento de energía; el cubo de la basura de la Naturaleza, no eres nada. La más temida, defecada y aborrecida de mis peqeñas piececillas. No eres nada. Nadie te desea, y nadie te ha pedido nunca qe estés aquí. Si no tengo a nadie capaz de utilizarte, será por algo, y probablemente sea mejor así qe con tu máxima eficiencia, esa qe tanto pregonas, no me serviría para nada y tan sólo sería una desventaja para un ser como yo. No estoy hecha para eso, sino para cometer errores y adaptarme a mí misma, y así mejorar siempre más, no soy un ser rígido y cúbico como tú. Pero, a pesar de todo, sigues y seguirás aquí, en mí. Eres negra y pegajosa, y te escondes en los más fríos y morbosos huecos de la vida de esa especie qe tanto detestas, y allí vas acumulándote y causas estragos con tu hedionda e invisible hez. Sabes qe ese odio qe tú tienes no es más qe una sucia excusa sacada de la pestilente y sudorosa ciénaga por la qe arrastras tu pobre existencia.

—Precioso, conmovedor. Y ¿de qé tengo qe excusarme exactamente, según tu sabio criterio?

—No te hagas la tonta ahora, porqe eres muy lista, además de muy buena improvisando. Tu particular versión del viejo mito del hombre-virus, inventada a tu antojo porque sabes qe eres el auténtico cáncer del hombre, al qe persigues, acechas, degradas, observas su sufrimiento mientras se devanan la cabeza tratando de encontrar una explicación a lo qe les está pasando; cuando descubran qe eres la causa de su eterno malestar, acabarán contigo. Son más listos qe tú. Los acusas de ser los culpables de mi estado porque sabes la verdad y no qieres aceptarla ya qe la idea te repugna. Tu cuento, además de sucia excusa, es cutre, y tan improvisado como toda esta maldita historia sin sentido qe voy a terminar ahora mismo

F  I  N

 

 

—¡Déspota!

—¡Puerca!

 

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